viernes, 29 de junio de 2007

San Pedro y San Pablo

PEDRO

Resucitado Jesús,
un día te provocó
a que, ante todos, hicieras
triple confesión de amor:

- "¿Me quieres, Pedro, de veras?"

- "Tú lo sabes bien, Señor,
Tú ya sabes que te quiero."
Lo repetiré tres veces,
y hasta mil y en alta voz,
porque ahora ya sé apoyarme
en la gracia y en la fuerza
que da tu resurrección.

¡De acuerdo, vale, Señor;
Tú la Roca y fundamento,
Tú el que guía, Tú el patrón!
Yo sólo pretendo ser
un descalzo pescador,
como la primera vez.

PABLO

Y enamorado de Cristo,
después de tu conversión,
lo proclamas por el mundo
tu Mesías y Señor.
Por eso puedes decir:
- "Ya el que vive no soy yo,
que eres Tú quien vive en mí."

Ya no me importan las leyes
de la hebraica tradición,
sus ritos, circuncisiones
y su legalismo atroz;
sólo me importa la fe,
esa "fe del corazón"
que es la sola que nos salva,
porque es una Ley de Amor.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

no sirve

no aninima dijo...

anónimo algo es un torpe que haga su tarea que saque anquease ideas pero que no diga eso >;/

Camila dijo...

Para los que somos amantes de la poesía esta bueno poder leer poemas de distintos orígenes de todo el mundo. Muchas veces que consigo Ofertas LAN trato de viajar a lugares en donde pueda disfrutar del trabajo de reconocidos poetas

Diego Zumarán dijo...

Ta bien

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

PABLO DE TARSO

De Damasco era el camino
y el caballo tropezó,
y piafó y se encabritó
y Saulo vio su destino.
Vio al que del agua hizo vino
y multiplicó los panes,
y descendientes de adanes
vieron andar sobre el mar,
y puesto en pie echó a andar
y le sirvió en sus afanes.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho


LA NEGACIÓN DE PEDRO

Jesús a Pedro auguró
"Me negarás por tres veces
no entonando por mí preces",
certero le aseguró.
Su angustia Pedro apuró
y oyó piafar a un caballo
perteneciente al serrallo
del palacio del Tetrarca,
el que infamó con su marca
a Jesús, y cantó el gallo.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho





Saturnino Caraballo Díaz dijo...

JUDAS ISCARIOTE

Judas Iscariote tuvo
un destino harto funesto
y empleado de pretexto
de muerte con el que anduvo.
Sus finanzas le sostuvo
denarios y algún talento,
y padecer el tormento
de proceder a la venta
que vaticinaba cruenta
el Antiguo Testamento.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA FAMILIA DEL RETABLO

La luna salió de noche
en la alta madrugada,
y no hallaron ni posada
ni en dinero hacer derroche.
Y sin quejas ni reproche
moraron en un establo,
y de esto que ahora os hablo
entre la mula y el buey
integraba aquella grey
la familia del retablo.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA HUIDA A EGIPTO
A José Saramago

El ángel se apareció
a José estando dormido,
le despertó y de seguido
al borrico aparejó.
A nadie más avisó
a Egipto el trío se fue,
dos montados y uno a pie,
y a desasistidos niños
dejaron sin más aliños
María el niño y José.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA ALBAHACA DE CENICIENTOS

La albahaca que perfuma
las calles de Cenicientos,
expresa los sentimientos
con la fe que se consuma.
Todo corucho se suma
y acompaña en procesión
su Virgen entre emoción,
y albahaca lleva en mano
donde el pueblo es soberano
de guardar la tradición.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA BLANCA CRUZ DE LA CIMA

La blanca cruz de la cima
que corona la montaña,
el sol y la luna baña
y no permiten que gima.
A ti, que el cielo sublima,
cruz eterna, cruz divina,
venerable en la colina
e inseparable de Dios
áseme y llévame en pos
de la voz que mi ilumina.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

OLIVOS MIRANDO AL CIELO

Olivos mirando al cielo
lo contemplan y extasían
y es porque desearían
ser trasplante de aquel suelo.
Ser olivos del consuelo
de Cristo, y secar su llanto
en la noche del espanto
lúgubre en Getsemaní,
de aquel cielo carmesí
sangriento de su quebranto.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho