lunes, 25 de julio de 2011

Santiago de Compostela

El camino de Santiago
-peregrinos de verdad-
es uno de esos caminos
que sólo se hace al andar;
que exige bordón en mano,
y el corazón más allá
del horizonte rosado
que cabalga sobre el mar;
y la mirada más alta
que el horizonte más alto,
porque es camino de estrellas
el que lleva hasta Santiago.

Santiago de Compostela,
alta torre de vigía
y alto faro de la fe
que alumbra hasta la otra orilla
del ancho mar Atlántico;
hasta la Pampa argentina
y hasta Chile y hasta Cuba,
y hasta unas islas perdidas
entre sargazos y brumas.
Santiagos hay por doquier,
santiagos con su esclavina,
con sus vieiras y bordones
y su calabaza chica;
con sus ojazos abiertos
oteando ambas orillas.

Santiago de Compostela,
sigues siendo peregrino,
siguen dejando tus pies,
por estos viejos caminos,
huellas de una vieja fe
que marcço rumbos a Europa,
rumbos hoy casi perdidos.
¡Que recobre aquella hora,
cuando venía a Santiago
para que tú, su Patrón,
-Patrón y guía avezado-
marcaras rumbo y derrotas
a sus almas y a sus barcos!

¡Alto faro de la fe,
Santiago de Compostela,
y alta torre de vigía
sobre tu campo de estrellas,
sigue alumbrando el camino,
sigue marcando la estela
al que hacia Dios peregrina,
y a cuantos creen y esperan!

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